lunes, 1 de agosto de 2011

TRANSFORMACIÓN ECONÓMICA DE CHINA

En diciembre de 1978 comenzaron en China las reformas económicas de tipo capitalista así como la apertura al exterior, pero manteniendo la retórica de estilo comunista. Como consecuencia de esto, el país se ha transformado radicalmente, convirtiéndose en una Economía Socialista de Mercado, que el mundo occidental contempla como una economía mixta, en la que la participación del estado en la vida económica del país se ha ido reduciendo paulatinamente.
La transformación económica de China arranca con el inicio de una política de apertura que permite el comienzo del comercio y de la inversión internacionales. De acuerdo con algunos autores (Claro, 2003; Wilhelmy, 2000), el éxito de estas reformas se basó en la forma gradual con que fueron implementadas, en cinco categorías principales: agricultura, empresas estatales, sistema de precios, sistema financiero y comercio internacional.
En 1979 el sistema colectivo de granjas comienza a ser administrado por las familias de campesinos que trabajan las tierras y se les empieza a permitir vender sus productos en el mercado. En este mismo año el gobierno comienza a incentivar la creación de empresas rurales y pequeñas empresas.
En 1980 se introducen las primeras reformas en las empresas del estado y se comenzó con la liberalización de algunos precios.
Con el fin de fomentar la inversión extranjera, el Gobierno Chino crea en 1982 las zonas económicas especiales en la zona costera. Estas zonas gozaron de garantías legales e incentivos fiscales sostenidos, que, junto al compromiso del Estado de construir infraestructura pública de alta calidad, generaron la confianza necesaria para atraer inversión extranjera directa convirtiendo estas zonas en dinámicos centros de producción industrial.
El desarrollo industrial que se concentró en estas zonas convirtió a China en la más grande potencia manufacturera del mundo, particularmente en los sectores electrodoméstico y textil, en virtud de su mano de obra barata. Esta política comenzó con la creación de 5 zonas económicas especiales; para el año 2004 ya había en China 164 zonas de diversos tipos, tales como de desarrollo económico y tecnológico regional, de desarrollo nacional industrial de tecnología avanzada y zonas nacionales de libre comercio, entre otras.
En 1984 se introdujeron reformas adicionales en las empresas del estado y se implementó una liberalización mas generalizada de precios de bienes finales y de bienes intermedios.
También en 1984 el gobierno chino impulsa la creación de una nueva clase de negocios, el Getihu, propietarios de empresas pequeñas con 8 o menos empleados. Hasta finales de 1978 este tipo de negocios era ilegal en China. Hacia el final de la década de los 90 ya existían en China más de 26 millones de estos negocios privados individuales o familiares. Esta reforma es considerada un detonante para la aparición de la empresa privada en China.
En 1987 se consolida la reforma fundamental en la estructura de incentivos de las empresas estatales, misma que redundó en una mejora substancial en la eficiencia de las empresas.
En 1990 inicia la bolsa de valores en la ciudad de Shenzhen de la provincia de Guandong. En 1993 el gobierno establece formalmente el Sistema Económico Socialista de Mercado. En 1994 se promulga la primera ley para el establecimiento de un sistema de empresa moderno. En este mismo año se terminan las tasas múltiples de cambio y se comienza a utilizar el Renminbi como la unidad de conversión de moneda china.
En 1995 se establecen los términos contractuales para el personal que labora en las empresas del estado. En 1996 se completa la conversión de la moneda en todas las transacciones contables de China.
En 1997 empieza el plan para la reestructuración de la propiedad de un gran número de empresas en propiedad del estado. En 1999 se promulga la reforma constitucional que reconoce explícitamente a la propiedad privada.
En 2001 China ingresa a la Organización Mundial de Comercio (OMC). En 2002 el Partido Comunista reconoce el papel del sector privado e invita a los empresarios a unirse.
En 2003 se decide perfeccionar el sistema económico socialista de mercado promoviendo el reconocimiento mundial de China como economía de mercado. Se reforma la estructura del gobierno desapareciendo la Comisión de Planificación, la Comisión Estatal de Economía y Comercio, y el Ministerio de Comercio y Relaciones Económicas con el exterior, para crear el nuevo Ministerio de Comercio actual acorde con la entrada de China en la OMC.
En 2004 se reforma la constitución para garantizar los derechos de propiedad privada.

Observatorio de la economía y sociedad China 

comienzo económico Chino

La tendencia separatista de Taiwan, fue controlada por China, durante las primeras elecciones presidenciales democráticas celebradas en as Isla en febrero de 1996.  Beijing inició maniobras militares días antes en que se llamó los " juegos militares entre China y Taiwan". Con la muerte de Deng Xiaoping en febrero de 1997, desapareció el último dirigente histórico y a ala vez el hombre que sin renunciar al comunismo, embarcó a su país  en el desarrollo que le permitió  entrar como gran potencia al siglo XXI. Hecho que se concretó económicamente al terminar en 1997 la ocupación británica de Hong Kong que había durado 155 años, y políticamente, en 1998, cuando fue elegido Jiang Zemin presidente, Li Peng  quedó al frente del legislativo  y zhu rongli, como primer ministro ( gran reformador  y conductor de la economía China desde 1992)y el cambio en la cúpula del gobierno le permitió al gigante asiático cruzar al tercer milenio asido por manos firmes.





Historia universal,editorial Educar, 2001 tomo I.

martes, 21 de junio de 2011

¿Hay un capitalismo Chino?

Dentro de algunos círculos académicos de áreas afines a la sociología de los negocios internacionales se ha cuestionado si el crecimiento económico de China ha sido motivado por corrientes del capitalismo occidental, o si hay una variación china del capitalismo, o si hay otro sistema económico caracterizado por políticas gubernamentales que promueven altas tasas de inversión en activos fijos (los cuales en el 2009 representaron más del 60% del PIB chino).

Esta discusión respecto a si China es capitalista o no, o si hay una modelo capitalista chino, es relevante puesto que necesitamos prever cómo van a interactuar China y las grandes economías occidentales tradicionales. Si China opera dentro del marco del capitalismo, significa que el país será un competidor, pero si opera bajo otro sistema económico China sería un depredador internacional, y el crecimiento económico continuaría aumentando sin cesar.

Por definición, el capitalismo es una forma de actividad económica caracterizada por la propiedad privada y el libre funcionamiento de los mercados. Dentro del capitalismo, las empresas privadas compiten en mercados por bienes y servicios por capital, y cuya finalidad en sentido clásico estricto es obtener ganancias. Bajo el capitalismo, el papel del Estado está limitado a definir las reglas del juego (como por ejemplo: controlar monopolios), y en casos extremos intervenir en los mercados.

La última edición del Management and Organization Review (Vol. 7. No. 1) está dedicada a China, y a la discusión de si China es capitalista o no desde un enfoque sociológico. En esta edición, Nan Lin muestran cómo las empresas más grandes de la China son propiedad del Estado o controladas por el gobierno, y muestra cómo se desarrolla una forma estatista de capitalismo diferente al concebido en los países de occidente. Esta nueva forma de capitalismo es denominada por Nan Lin como capitalismo administrado centralmente donde el Estado juega un papel cardinal, y esto es lo que lo hace diferente al capitalismo chino, del capitalismo occidental, ya que en este último las formas de gobierno corporativo son en gran medida independientes del Estado. En el caso de China, el hecho que el gobierno corporativo sea centralizado en el Estado implica que los lideres clave son designados para asumir roles centrales a nivel nacional, lo cual significa una administración central que actúa como gran empresario en donde la política prevalece sobre el mercado (political-top and market-bottom).

Desde la apertura a la inversión extranjera a China en 1980, las empresas extranjeras buscaron instalarse con el objetivo de acceder a costos laborales reducidos y beneficios fiscales manufactureros y exportar desde allí, y después empezaron a desarrollar marcas adaptadas para poder penetrar y constituirse en el mercado chino. Otra de las ventajas que ofrecía este país era la devaluación gradual de su moneda entre 1985 y 1993. Esto hizo que China atrajera grandes flujos de tecnología e inversión extranjera, la cual tenía una doble función: aumentar el PIB a través de inversión en activos fijos, y el crecimiento de las reservas de divisas.

A partir ese momento hasta ahora los beneficios iníciales de China han cambiado. Desde el 2004 donde el yuan chino se ha apreciado 20% frente al dólar estadounidense, desde el 2006 han aumentado los salarios, y desde el 2008 no hay incentivos fiscales a empresas extranjeras. Esto se combinó con la caída de los flujos del comercio internacional, en donde el gobierno chino tuvo que intervenir con inversiones en infraestructura y plantas industriales, y subvencionar ventas internas principalmente en las zonas rurales. Estos subsidios y subvenciones provocaron inflación inmobiliaria y en productos alimenticios, ocasionando una inflación descontrolada, pendiente de ser intervenida, en la cual el gobierno chino tendrá que hacer uso de sus reservas, y aumentar las tasas de interés.

Esta situación ha llevado a la economía china a tener una administración y planeación mas centralizada en el gobierno con el fin de mantener e impulsar sus tasas de crecimiento del PIB resistiendo a desplomarse al son de la caída la economía mundial, pero esto no necesariamente significa que China tenga un modelo propio de capitalismo, puede ser que el intervencionismo del gobierno chino sea transitorio: una intervención del gobierno chino para evitar una caída económica enorme.

Maria Alejandra González-Pérez. Jefe del departamento de Negocios Internacionales. Universidad Eafit

El capitalismo sube en China

Los lectores respondieron muy bien al relanzamiento de Fortuna, ahora con el agregado de una selección exclusiva de artículos de The Economist, ya que las ventas aumentaron casi el 11%. Vamos por más: este número la revista de economía y negocios más prestigiosa del mundo nos ofrece notas valiosas, entre las que sobresale el briefing acerca del envejecimiento del público de los medios de comunicación, un hecho que por lo general se vive en el ambiente periodístico como si fuera una catástrofe.
Para The Economist, eso no es así y las razones que brinda son muy atendibles. Muy útiles, casi imprescindibles, para entender las dimensiones de la crisis de la deuda europea resultan los artículos sobre España, Portugal y Grecia.
Claro que The Economist no es solo una revista de economía y negocios, como lo demuestran las notas sobre Ciencia y Tecnología, en especial el artículo referido a las encuestas que revelan por qué las marcas de ropa son tan importantes para los hombres, en general.
Y para comprender que en algunos temas en la Argentina estamos a tono con lo que pasa en el mundo sugiero una nota muy corta, en la página 57, sobre una encuesta de GlobeScan que indica que el capitalismo está en caída a nivel mundial, incluso en los Estados Unidos, el gran templo del libre mercado, donde en los últimos ocho años el apoyo se redujo del 80 al 59%. Otro dato abre esperanzas para este sector: los ciudadanos de China comunista se han convertido en fervientes simpatizantes del capitalismo; allí el respaldo se ubica en el 68%.
Los artículos de The Economist, tan profundos como bien escritos, nos sirven de inspiración también a los periodistas de esta revista, en especial en estos tiempos de tanta crispación, de tanta presión por parte del llamado periodismo “militante” u oficialista. El objetivo es el de siempre: ser buenos periodistas.
Y un ejemplo es la nota de tapa, el reportaje exclusivo al CEO de Siemens, Enrique Genzone, sobre qué está haciendo para limpiar el nombre de esta multinacional alemana del lodo de la corrupción en el que se había metido, no sólo en nuestro país sino a nivel mundial. Una nota lograda gracias al tesón de nuestra editora Virginia Porcella.
También merecen el calificativo de imperdibles el reportaje a Miguel Angel Broda (“La tasa de inflación está estable”, afirma el gurú de la ortodoxia local), y las notas sobre la guerra entre Google y Facebook para definir el futuro de internet, la fusión entre Fenix y Pop Art y un negocio en ascenso: el de las empresas de seguridad.


                                                                                             Editor Ejecutivo de Revista Fortuna
                                                                                                    22/4/2011

Los primeros pasos del capitalismo en China

El acelerado crecimiento económico de China en la era Deng Xiaoping, prefigura hoy una de las grandes paradojas de nuestro siglo. Pues, la política oriental se resume en "Un país, dos sistemas". Con un régimen comunista y una economía de libre mercado, China se perfila hoy, como una de las grandes potencias de un futuro cercano

 Hace 200 años, le preguntaron a Napoleón qué pensaba de China. El emperador francés respondió: "Allí duerme un gigante. Dejémoslo que duerma, porque cuando despierte se moverá el mundo entero
China es hoy una potencia que crece desde hace más de una década, al asombroso ritmo económico del 10% anual.
Lo cierto es que por estas tierras orientales se ha impuesto la universalización de los valores vinculados con la prosperidad occidental: el hedonismo pequeño burgués.
Esta nación milenaria ha cambiado los arrozales por los grandes centros de compra y ha adoptado en gran medida el modelo capitalista, dejando de lado la revolución proletaria.

Datos Estadísticos de la Economía de mercado en China

De acuerdo con una encuesta de GlobeScan realizada en 2005 en 20 países, los chinos son los que más creen que la economía de mercado es el mejor sistema para el futuro del mundo. Nada menos que el 74% de los chinos consultados se decantaron por dicha respuesta (y el 71% de los norteamericanos, el 43% de los rusos, el 36% de los franceses). Se trata de un resultado sorprendente, sobre todo si tenemos en cuenta que, hasta 1979, en China era el Gobierno quien tomaba todas y cada una de las decisiones económicas


Las simpatías de los chinos por el capitalismo se reflejan también en un estudio llevado a cabo el año pasado por el Chicago Council on Global Affairs: el 87% de los consultados entonces pensaban que la globalización era beneficiosa para su país, sobre todo en lo que tenía de mayor interconexión de las distintas economías nacionales. Los norteamericanos que sostenían lo mismo no eran sino el 60%, y sólo el 54% de los indios.

No debe sorprendernos que los chinos apoyen la globalización, ya que ésta ha hecho posible que China se abra al mundo, crezca a un ritmo aceleradísimo y reduzca sustancialmente sus niveles de pobreza (cada año abandonan la miseria millones de chinos). Al ampliar los horizontes y multiplicar las oportunidades de la gente, la globalización ha presionado para que el Partido Comunista dé luz verde a las privatizaciones y permita al mercado funcionar, todo lo cual ha causado un impacto positivo en la sociedad civil.

Hoy, los chinos pueden ser dueños de sus viviendas, gestionar sus propios negocios y buscar trabajo en el sector privado. Todo ello era imposible e impensable en los tiempos de la autarquía y la planificación central. Hoy, los estudiantes de bachillerato de Shanghai estudian en sus libros de texto la globalización y las reformas económicas sin tener que vérselas con Mao.

La globalización ha beneficiado a China y a la economía global. A pesar de que los cambios han afectado a millones de trabajadores chinos, la encuesta del Chicago Council reflejaba que el 65% de los chinos consultados creían que el comercio internacional resulta beneficioso para la estabilidad laboral de los trabajadores. Dicha opinión sólo la compartía el 30% de los norteamericanos.

Evidentemente, el objetivo del comercio no es proteger el empleo de nadie, sino crear riqueza. Y en estos momentos el mundo es más rico de lo que lo era hace un par de décadas. La apertura comercial, la revolución de la información y la integración financiera se han combinado con las reformas pro mercado para procurar a China y al resto del mundo un futuro espléndido.

Una de las lecciones que han aprendido los chinos es que, a la hora de combatir la pobreza, es preferible introducir los cambios institucionales pertinentes que recibir ayuda extranjera o abandonarse al intervencionismo estatal. No hace muchas décadas, la miseria se concentraba en Asia, no en África. Hoy, las cosas han cambiado sustancialmente... para los asiáticos, y la ayuda extranjera no ha conseguido que mejore la vida de los africanos más pobres.

China ha avanzado mucho, pero todavía le falta mucho para ser una economía de mercado. Ha de expandir el alcance de los derechos de propiedad, incrementar la transparencia de su sistema judicial y permitir el libre flujo de la información. Asimismo, debe hacer del yuan una moneda plenamente convertible.

De poco sirve abrir el Partido Comunista a los capitalistas y reformar la Constitución para dotar de protección a la propiedad privada si la justicia no es independiente. Por otro lado, no hay mercado libre sin gente igualmente libre, así que China debe dotarse asimismo de libertad política. Así pues, y por decirlo pronto, el reto de China consiste en dotarse de un Estado de Derecho.

JAMES A. DORN, vicepresidente académico del
Cato Institute y director del Cato Journal.

China socialista quiere libre mercado

Es curioso, ver que como en las supuestas sociedades democraticas occidentales, y pongo claramente el dedo señalando a Uruguay, crece el descontento hacia el libre mercado, se le acusa de ser este el gran hacedor de todos los males que aquejan la sociedad y se buscan falsos mesias que prometen una vida mejor en ese supuesto paraiso llamado....socialismo del S.XXI.
Lo más curioso aún es ver como en aquellas sociedades, en aquellas personas que vivieron bajo regimenes socialistas, donde todo era de todos, nada era de nadie y nadie era ...supuestamente...más que nadie, creen que el libre mercado y la globalización es la salvación para sus problemas y la única forma de subsistir en este mundo.